domingo, 27 de marzo de 2011



La taza es otro elemento básico de la casa. Es un recipiente con un objetivo muy preciso: contener el té o el café. Tomar café o té es un ritual que comparte tanto oriente como occidente. Desde Inglaterra con su protocolaria “hora del té”, hasta la tradición milenaria china. Para ello la taza se vuelve un objeto preciadísimo. Su forma diseñada especialmente para llevar a cabo esta actividad, nos enseña una forma muy determinada de utilizarla. La asa que tiene para no quemarnos es demasiado pequeña como para meter los dos dedos, así que casi todos la cogemos con uno solo. Esto lleva a que algunos alcen, de forma inconsciente, el dedo meñique.
Hay millones de tazas pero todas comparten unas características. La asa que las diferencia de los boles; su obertura más grande que el final de ésta, su material casi siemempre cerámico... Pero cada día se inventan tazas nuevas con diferentes propiedades: tazas de papel, sin asa, apilables...Todas para intentarse diferenciar de las otras ya que es un objeto que se sigue vendiendo y por eso hay una gran competencia.

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