domingo, 16 de enero de 2011

Análisis objetos

Basaré mi análisis en tres de las acciones que realizamos la mayoría de nosotros los primeros minutos de cada uno de nuestros días: ducharnos, cepillarnos los dientes y perfumarnos. O lo que es lo mismo, analizaré jabón, pasta de dientes, perfume y desodorante. Cuatro objetos en un principio inofensivos, que nos ayudan a mantener una buena higiene y por consiguiente una buena salud.


Jabón

El jabón es un producto que sirve para la higiene personal y para lavar determinados objetos. Se encuentra en pastilla, en polvo o en crema. En sentido estricto, existe una gran diferencia entre lo que es un jabón, un detergente y un champú.

El nacimiento del jabón como artículo de limpieza tuvo lugar hace varios milenios. Los sumerios, 3.000 años a.C. ya fabricaban el jabón; hervían diversos álcalis juntos y utilizaban su residuo para lavarse. Los antiguos egipcios ya utilizaban un producto jabonoso que consistía en una mezcla de agua, aceite y ceras vegetales o animales, fórmula que fue utilizada también por los griegos y los romanos. En la edad Media el jabón era un artículo ya de uso general. En el siglo XV aparece el jabón de Marsella, el precursor de los jabones actuales, preparado con una mezcla de huesos (ricos en potasio) y grasas vegetales. La industria jabonera floreció en las ciudades costeras del Mediterráneo, favorecidas por la abundante presencia del aceite de oliva y la sosa natural.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses desarrollaron un tipo de jabón que podía utilizarse con agua del mar, pensando en los marines destinados en el Pacífico: así nació el jabón dermatológico, el menos agresivo de todos los jabones.


Desodorante

El problema del olor corporal es tan antiguo como los intentos que ha realizado el hombre para solventado. Desde el alba de la historia escrita, hace 5.500 años en Sumer, todas las civilizaciones importantes han dejado rastro de sus esfuerzos para producir desodorantes.

Los antiguos egipcios recomendaban un baño aromático y, tras él, una aplicación de aceites perfumados en las axilas como por ejemplo, productos especiales a base de limón y canela

Tanto los griegos como los romanos obtenían sus desodorantes perfumados a partir de fórmulas egipcias. De hecho, a lo largo de gran parte de la historia, el único desodorante efectivo, exceptuando el lavado regular, era el perfume. Varios siglos después, a finales del S. XIX, surgió el desodorante como producto de higiene personal gracias a una mezcla de sulfato de potasio y aluminio.

Pero fue tras la segunda guerra mundial cuando su uso se generalizó prácticamente en todos los países occidentales.


Perfume

El nombre de perfume o perfumes proviene del latín "per", por y "fumare", a través del humo, haciendo referencia a la sustancia aromática que desprendía un humo fragante al ser quemado, usado para sahumar.

Año 3.500a.C. En Sumeria, que era la civilización más avanzada y compleja del mundo en esa época; fue donde se desarrollaron por primera vez ungüentos y perfumes.

Egipto no tardó en tomar de los sumerios todo lo referente a la cosmética. De Egipto pasaron a Grecia. Fueron ellos los primeros en comercializar estas sustancias en los mercados, naturalmente, entre un público muy seleccionado. Pero fueron los romanos los que, ocupados por un aseo personal diario, lanzaron el consumo de los perfumes a todos los escalones de la sociedad.

Con la llegada de los árabes a España la perfumería se extendió al resto de Europa. Los países mediterráneos contaban con el clima adecuado para el cultivo de flores y plantas aromáticas, principalmente el jazmín, la lavanda y el limón, por lo que las costas de España, Francia e Italia se vieron de repente rodeadas de plantaciones cuyos frutos eran aprovechados por los árabes, haciendo del perfume la principal herramienta de su comercio.

El s. XIX aporta la posibilidad de obtener productos aromáticos mediante la síntesis, o sea, la reproducción de los olores naturales y los no naturales. Así por ejemplo, en 1893 se obtiene la ionona, sustancia de olor casi exacto a la flor de la violeta. Con esta técnica queda cubierto uno de los grandes problemas de la industria perfumista: la estabilidad. Las sustancias obtenidas mediante este procedimiento, aunque no sean naturales, son más estables, menos volátiles, haciendo que el perfume permanezca duradero por más tiempo.


Pasta de dientes

El dentífrico o pasta de dientes se usa para la limpieza dental, casi siempre con un cepillo de dientes. Suelen contener flúor y fluoruro de sodio.

La primera pasta dentrífrica fue creada por los egipcios hace 5000 años y era llamada clisterate. Para fabricarla se mezclaba piedra pómez pulverizada, sal, pimienta, agua, uñas de buey, cáscara de huevo y mirra. En Grecia y Roma, las pastas de dientes estaban basada en orina humana, porque se consideraba que ésta contenía elementos blanqueadores.

En 1850, el doctor Washington Sheffield Wentworth, un cirujano dental y farmacéutico, inventó la primera pasta de dientes. El Dr. Sheffield había estado utilizando su invención, que él llamó Creme Dentifrice, en su práctica privacidad. Lucius S. hijo del doctor Sheffield-observó los tubos metálicos utilizados para las pinturas y colocó la pasta en este tipo de envases. Fue entonces cuando su uso se empezó a extender y a hacerse común.

Tras la Segunda Guerra Mundial, aparecieron detergentes sintéticos que sustituyeron el jabón usado en las pastas dentales, tales como Lauril sulfato de sodio y sulfato de sodio.

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