domingo, 27 de febrero de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
domingo, 6 de febrero de 2011
Listado cosméticos
Mapa conceptual: salud
jueves, 3 de febrero de 2011
@sandra_riera Reciclatge domèstic de l'oli usat.

La web és http://www.fritolimpio.com/
Tot i el nom i el logotip horrible, el producte sembla una bona alternativa per al reciclatge de l'oli.
domingo, 30 de enero de 2011
¿El diseño es bueno para nuestra salud?
En nuestra vida diaria encontramos miles de objetos y productos nocivos para nuestra salud. Estos adoptan formas de lo más conocidas: nuestro teléfono, nuestro ordenador, nuestros zapatos o nuestra silla suelen ser algunos de estos objetos contaminados y por tanto contaminantes. ¿Por qué? Simplemente porque ese no ha sido un aspecto de diseño a tener en cuenta. Nadie lo ha reclamado cómo tal.
Cómo todos sabemos la industria intenta producir al menor coste posible para tener un margen más amplio. Al mismo tiempo los consumidores intentan comprar al menor precio posible (para obtener cosas que muchas veces no necesitan, simplemente desean).
La fórmula parece perfecta. Todo el mundo gana. Unos producen a precios bajísimos con altos beneficios y otros compran tanto como pueden/quieren para saciar sus necesidades y obtener una gran recompensa en forma de felicidad. Nada más lejos de la realidad. No tan solo no somos más felices que nuestros antepasados (que consumían muchos menos productos que nosotros), sino que el precio que tenemos que pagar para mantener este sistema es altísimo, y ese precio no es otro que nuestra propia salud y la de nuestro propio planeta.
domingo, 16 de enero de 2011
Análisis objetos
Basaré mi análisis en tres de las acciones que realizamos la mayoría de nosotros los primeros minutos de cada uno de nuestros días: ducharnos, cepillarnos los dientes y perfumarnos. O lo que es lo mismo, analizaré jabón, pasta de dientes, perfume y desodorante. Cuatro objetos en un principio inofensivos, que nos ayudan a mantener una buena higiene y por consiguiente una buena salud.
Jabón
El jabón es un producto que sirve para la higiene personal y para lavar determinados objetos. Se encuentra en pastilla, en polvo o en crema. En sentido estricto, existe una gran diferencia entre lo que es un jabón, un detergente y un champú.
El nacimiento del jabón como artículo de limpieza tuvo lugar hace varios milenios. Los sumerios, 3.000 años a.C. ya fabricaban el jabón; hervían diversos álcalis juntos y utilizaban su residuo para lavarse. Los antiguos egipcios ya utilizaban un producto jabonoso que consistía en una mezcla de agua, aceite y ceras vegetales o animales, fórmula que fue utilizada también por los griegos y los romanos. En la edad Media el jabón era un artículo ya de uso general. En el siglo XV aparece el jabón de Marsella, el precursor de los jabones actuales, preparado con una mezcla de huesos (ricos en potasio) y grasas vegetales. La industria jabonera floreció en las ciudades costeras del Mediterráneo, favorecidas por la abundante presencia del aceite de oliva y la sosa natural.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses desarrollaron un tipo de jabón que podía utilizarse con agua del mar, pensando en los marines destinados en el Pacífico: así nació el jabón dermatológico, el menos agresivo de todos los jabones.




Desodorante
El problema del olor corporal es tan antiguo como los intentos que ha realizado el hombre para solventado. Desde el alba de la historia escrita, hace 5.500 años en Sumer, todas las civilizaciones importantes han dejado rastro de sus esfuerzos para producir desodorantes.
Los antiguos egipcios recomendaban un baño aromático y, tras él, una aplicación de aceites perfumados en las axilas como por ejemplo, productos especiales a base de limón y canela
Tanto los griegos como los romanos obtenían sus desodorantes perfumados a partir de fórmulas egipcias. De hecho, a lo largo de gran parte de la historia, el único desodorante efectivo, exceptuando el lavado regular, era el perfume. Varios siglos después, a finales del S. XIX, surgió el desodorante como producto de higiene personal gracias a una mezcla de sulfato de potasio y aluminio.
Pero fue tras la segunda guerra mundial cuando su uso se generalizó prácticamente en todos los países occidentales.


Perfume
El nombre de perfume o perfumes proviene del latín "per", por y "fumare", a través del humo, haciendo referencia a la sustancia aromática que desprendía un humo fragante al ser quemado, usado para sahumar.
Año 3.500a.C. En Sumeria, que era la civilización más avanzada y compleja del mundo en esa época; fue donde se desarrollaron por primera vez ungüentos y perfumes.
Egipto no tardó en tomar de los sumerios todo lo referente a la cosmética. De Egipto pasaron a Grecia. Fueron ellos los primeros en comercializar estas sustancias en los mercados, naturalmente, entre un público muy seleccionado. Pero fueron los romanos los que, ocupados por un aseo personal diario, lanzaron el consumo de los perfumes a todos los escalones de la sociedad.
Con la llegada de los árabes a España la perfumería se extendió al resto de Europa. Los países mediterráneos contaban con el clima adecuado para el cultivo de flores y plantas aromáticas, principalmente el jazmín, la lavanda y el limón, por lo que las costas de España, Francia e Italia se vieron de repente rodeadas de plantaciones cuyos frutos eran aprovechados por los árabes, haciendo del perfume la principal herramienta de su comercio.
El s. XIX aporta la posibilidad de obtener productos aromáticos mediante la síntesis, o sea, la reproducción de los olores naturales y los no naturales. Así por ejemplo, en 1893 se obtiene la ionona, sustancia de olor casi exacto a la flor de la violeta. Con esta técnica queda cubierto uno de los grandes problemas de la industria perfumista: la estabilidad. Las sustancias obtenidas mediante este procedimiento, aunque no sean naturales, son más estables, menos volátiles, haciendo que el perfume permanezca duradero por más tiempo.
Pasta de dientes
El dentífrico o pasta de dientes se usa para la limpieza dental, casi siempre con un cepillo de dientes. Suelen contener flúor y fluoruro de sodio.
La primera pasta dentrífrica fue creada por los egipcios hace 5000 años y era llamada clisterate. Para fabricarla se mezclaba piedra pómez pulverizada, sal, pimienta, agua, uñas de buey, cáscara de huevo y mirra. En Grecia y Roma, las pastas de dientes estaban basada en orina humana, porque se consideraba que ésta contenía elementos blanqueadores.
En 1850, el doctor Washington Sheffield Wentworth, un cirujano dental y farmacéutico, inventó la primera pasta de dientes. El Dr. Sheffield había estado utilizando su invención, que él llamó Creme Dentifrice, en su práctica privacidad. Lucius S. hijo del doctor Sheffield-observó los tubos metálicos utilizados para las pinturas y colocó la pasta en este tipo de envases. Fue entonces cuando su uso se empezó a extender y a hacerse común.
Tras la Segunda Guerra Mundial, aparecieron detergentes sintéticos que sustituyeron el jabón usado en las pastas dentales, tales como Lauril sulfato de sodio y sulfato de sodio.
¿Qué argumentos daría un diseñador de producto para qué sus compañeros no lo hicieran saltar del globo aerostático?
El entrevistador les asigna a cada uno de ellos una profesión. En base a esta deben defender su futura utilidad en la isla, y por consiguiente dar argumentos para no ser arrojados al mar. Las profesiones asignadas acostumbran a ser tales como albañil, pescador, botánico, carpintero, cazador o veterinario.
Imaginemos en nuestro caso que en el globo viajaran solo tres personas: un fabricante, un diseñador/ingeniero y un consumidor (en el caso que consumir fuera una profesión reconocida). ¿Quién debería saltar al agua? Está claro que según nuestro modelo productivo actual los diseñadores acabaríamos mojándonos. Pero, ¿qué pasaría en un sistema de producción totalmente sostenible y en el que el consumidor consumiera de forma responsable? En este caso sería más difícil decidir quien de los tres merecería ser arrojado. Es más, seguramente cualquiera que fuese elegido se llevaría con él a los otros dos.
Tanto fabricante como consumidor parecen demasiado ocupados en fabricar y consumir cómo para darse cuenta que esta interdependencia entre las tres entes les beneficia por completo. O todos al agua o ninguno. El reto es que lleguen a tierra sanos y salvo, y en este sentido los diseñadores podemos ayudar a que esto sea así. Es nuestra tarea hacer ver a las dos partes que el cambio de paradigma es posible y es real; y lo que es más importante, demostrarles que somos la pieza clave en este proceso. Un buen comienzo para empezar a dar argumentos.





























