lunes, 17 de enero de 2011

¿Cual es el límite entre diseño de producto y arte?




El diseño de producto y el arte siempre se han diferenciado en cuanto a este aspecto fundamental: el de su utilidad. El diseño, sea de producto gráfico, de espacio o cualquier otro, se caracteriza por tener una base de funcionalidad, se crea un objeto para que ese sirva a su usuario. En cambio, al objeto artístico no se le otorgaba ningún valor funcional, dado que era un objeto talmente inútil.
Pero hoy día, tanto del lado del arte como del lado del diseño de producto, los dos ámbitos tienden a mezclarse el uno con el otro. El arte, cuya única “función”, si se le puede llamar así, era de status symbol, ahora se vuelve cada vez más útil, apoderándose de las disciplinas del diseño. No es de extrañar pues que el logo de La Caixa fuese diseñado por el famoso artista catalán Joan Miró, o que Andy Warhol haga la portada del disco de los Rolling Stones. El mundo antes elitista del arte se introduce al mundo popular, cogiendo como método la reproducción en masa, llenando las tiendas de camisetas con dibujos de Bansky, de zapatillas con una impresión del retrato de la Mona Lisa, o de juguetes para perros con la forma del perro de Keith Haring. El arte coge un valor de merchandising, pierde su significado original, para simplemente convertirse en una imagen estética.
Por el otro lado, muchos ejemplos del diseño de producto actual siguen la vía de la inutilidad, para llegar al mismo estatus que las obras de arte. Estos objetos no se diseñan teniendo en cuenta que sean funcionales, sino que se piensan para que se conviertan en un status symbol. Objetos tan poco funcionales como la "Chaise longue" de Le Corbusier, o el exprimidor de Phillipe Starck son claros ejemplos del diseño de élite hoy día. El diseño de lujo imita de esta forma al arte, dejando atrás la funcionalidad para convertirse en una escultura.
Sin embargo, queda algo que diferencia estos dos ámbitos: el concepto. Las obras de arte que más destacan, no son las más bellas visualmente, sino las cuyo concepto es más significativo. En cambio, el diseño de producto de élite se estudia más bien desde un punto de vista estético, formal.
Pero, ¿acaso no sería posible idear algún diseño de producto conceptual? Ya existen ejemplos que se podrían calificar de diseño conceptual, como por ejemplo la pieza Chest of drawers “You can’t lay down your memories”, de Tejo Remy, o Tree Trunk Bench, de Jurgen Bey. Este camino del diseño de producto conceptual, iniciado durante el periodo postmoderno, ¿acaso es el futuro del diseño?
No obstante, aunque los dos ámbitos se acerquen tanto como para tener la misma función, permanecerán diferenciados en cuanto que uno siempre se podrá sentar sobre una silla, pero no sobre un cuadro.

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